Si viajas por Australia en primavera, hay algo que tarde o temprano te llama la atención. Ciclistas, gente en patinete eléctrico e incluso corredores… con el casco lleno de bridas sobresaliendo como si fueran antenas.
No es una moda rara. Ni una broma colectiva. Es pura supervivencia australiana. El responsable tiene nombre y mala fama: el magpie.
El magpie: pequeño, listo y muy territorial
El magpie australiano es un ave muy común. A simple vista no parece peligrosa: tamaño medio, plumaje blanco y negro, aspecto casi elegante.
El problema llega durante la época de cría, que va aproximadamente de agosto a octubre (primavera austral). En ese periodo, los magpies se vuelven extremadamente territoriales. Si un humano pasa cerca de su nido, el pájaro no avisa. Ataca directamente. Y no hablamos de un picotazo simbólico.
Cómo son los ataques (y por qué impresionan tanto)
El magpie ataca desde atrás y desde arriba, en picado. Apunta a la cabeza, a la cara y especialmente a los ojos.
Por eso los ciclistas son su objetivo más frecuente: se mueven rápido, pasan cerca de árboles y no los ven venir.
Los ataques pueden repetirse varias veces en el mismo trayecto. No es raro ver a alguien pedaleando mientras intenta cubrirse la cara con una mano… lo cual no es precisamente ideal para la seguridad vial.


Entonces, ¿por qué las bridas?
Aquí entra la creatividad local. Las bridas (zip ties) se colocan en el casco apuntando hacia arriba. No pinchan ni hacen daño, pero cumplen una función clave: confunden al magpie.
El ave ataca por detrás buscando un punto limpio para golpear. Las bridas: rompen la silueta del casco, dificultan el cálculo del ataque y hacen que el pájaro no se acerque lo suficiente.
No es ciencia exacta, pero funciona lo bastante bien como para que se haya convertido en una solución popular… y socialmente aceptada. En Australia nadie se ríe de un ciclista con bridas en el casco. Todos saben por qué están ahí.
¿No hay otras soluciones?
Sí, pero ninguna es perfecta. Las bridas tienen la ventaja de ser: baratas, rápidas de poner, reutilizables y sorprendentemente efectivas. Por eso se ven tanto.
Australia tiene una fauna increíble, pero alguno de sus animales, como los magpies tienen muy claras sus normas: no te acerques a un nido si no quieres problemas.
Lo de las bridas en los cascos es uno de esos detalles que al principio parecen curiosos e incluso hacen un poco de gracia… hasta que entiendes el contexto. Entonces dejan de parecer raras y pasan a ser puro sentido común local. Una pequeña adaptación al entorno. Y si, nosotros, bueno Ali, también fue atacada por un magpie.









